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La Casa de José Félix de Restrepo se está cayendo

Casa de Jose Felix

La casa donde nació José Félix de Restrepo, en Sabaneta, estaba “asaz maltratada”, en 1883, según la observación de su biógrafo Mariano Ospina Rodríguez. Ahora, quien la visite, se da cuenta de que sigue estándolo y el riesgo de que empeore es inminente. Se está cayendo a pedazos.

El dato del deterioro lo mencionó Ospina en la Biografía de José Félix de Restrepo cinco años después de escrita.

Hace tres años y medio, el 18 de agosto de 2013, EL COLOMBIANO publicó una nota hablando de la situación en que se hallaba esa casa. Estaba ocupada por monjas y media docena de alumnas se formaban como religiosas. Si bien había daño, la situación no era preocupante.

Ahora, líderes culturales de Sabaneta integrados en la Fundación Poesía en La Calle, ponen el grito en el cielo por el riesgo en el que está el caserón situado en el sector de La Doctora. Su director, Diego Bedoya, señala que el inmueble no solo es importante porque fue construido hace 250 años, es decir, en la Colonia, sino porque fue la casa natal de este personaje, notable en la conformación de la República.

Además de consejero del libertador Simón Bolívar, José Félix fue autor de la ley de libertad de los hijos de los esclavos nacidos en Antioquia, aprobada el 20 de abril de 1814 en el Estado de Antioquia, promotor de la libertad de los esclavos en el Congreso de Cúcuta y constructor de la República. Murió en 1832.

Diego Bedoya espera que la Administración Municipal encuentre la manera de ocuparse de la casa. “La figura de José Félix es tan importante, que, en Sabaneta, debería existir una cátedra para que los niños aprendan de él y sus ideas”.

Otro integrante de Poesía en la Calle, Fernando Flórez, recuerda que la Casa de José Félix fue llamada de La Doctora porque allí nacieron, además de él, tres hermanos doctores: Cristóbal, primer párroco de Envigado; Javier; Carlos y Felipe, primer cura de Itagüí.

En cuanto a la cátedra, Fernando comenta que en 2006 y 2007 funcionó tal asignatura en los colegios de la localidad, pero dejó de impartirse.

Monumento Nacional

Esa casa, declarada Monumento Nacional por decreto 286 del 24 de febrero de 1975, firmado por el presidente Alfonso López Michelsen, es propiedad de las Siervas del Santísimo y de la Caridad. Es una vivienda situada en medio de una pradera. Hay dos ceibas en el terreno frontal.

La vivienda tiene paredes blancas de tapia; piso de tabletas de arcilla, comunes en las casas de las familias pudientes en la época de José Félix; techo alto de tejas de barro a varias aguas, y chimenea que sobresale en el tejado. Cuenta con capilla, sacristía, comedor, biblioteca, sala y patio central con fuente. Ha sufrido modificaciones: las más notorias, varios pasamanos y algunas columnas y escalas de ladrillo.

Hasta hace unos meses, la disfrutaban las religiosas. Dejaron el caserón y lo alquilaron a la Alcaldía de Medellín y esta estableció un programa de rehabilitación de drogadictos. Más de 70 personas en recuperación de adicciones, así como de tuberculosis, ocupan el predio.

Los muros exteriores son blanqueados. Están sucios, con huellas de balones que los golpean repetidamente. En un portal que conduce a una de las casas de atrás, tal vez no tan viejas como la principal, la humedad forma parches como mapas de países inexistentes. En el patio interior de la vivienda principal, los aleros se están cayendo a pedazos y, según los internos, en invierno les pasa el agua.

En mangas y corredores andan hombres y mujeres disfrutando del ambiente campestre, de la vista de este sitio ubicado en la ladera de la montaña en el extremo suroriental del Valle de Aburrá, intentando dejar atrás una vida tormentosa, la cual aún se refleja en sus rostros, aunque ya se adivinen más relajados.

La amplia sala de la casa donde creció José Félix parece un hospital: está colmada de camas. Algunos pasan ratos del día viendo televisión.

Un sueño

Liliana Arboleda López, directora de la Casa de la Cultura de Sabaneta, desea que el Municipio adquiera la casa cree allí un centro cultural que mantenga vivos la memoria y el legado del jurista.

Con Diego Bedoya, ella coincide en decir que no está en contra de los sitios de recuperación de los enfermos, pero cree que este no es un lugar adecuado para ellos, que requieren aulas, habitaciones, canchas, enfermería y que esté dotado de los servicios sanitarios suficientes.

La funcionaria presentó un proyecto a la alcaldía de este municipio. En él contempla la adquisición de la casa, las obras urgentes de mantenimiento, un proyecto de restauración a cargo de expertos y la implementación de un centro de altos estudios jurídicos y sobre los temas del personaje, como la libertad. Y más a futuro, la construcción, en algún sitio del terreno —mide 29.141 metros cuadrados incluyendo el espacio ocupado por las viviendas—, de un edificio para la enseñanza de música y un auditorio. Porque en Sabaneta, dice, con más de 50.000 habitantes, apenas hay uno cuyo aforo es de 400 personas, en la Casa de la Cultura.

Sin embargo, sabe que aterrizar este sueño cuesta más de lo que la Administración Municipal pueda financiar, por más voluntad que digan tener: “según cálculos de Catastro y Planeación municipales —dice ella—, cuesta un poco más de 58 mil millones de pesos la vivienda con el predio circundante”.

Comenzaron los esfuerzos

Gustavo Restrepo, director de la Casa Museo Otraparte, de Envigado, que se dedica a recordar la vida y obra de Fernando González y ponerlas en consonancia con otras ideas y creaciones, lo que sueñan en Sabaneta con la casa de José Félix, comenta que el autor de Viaje a pie admiraba profundamente al jurista. Y en cuanto al rescate de la casa, dice que es fundamental, porque es la manera más eficaz de mantener vivos los pensamientos de un colombiano de gran magnitud.

Y para quienes creen que todas las casa donde vivieron personas que han aportado en la construcción del país desde la reflexión, la creación o la investigación no tienen necesariamente que convertirse en centros culturales, Gustavo dice que en nuestro medio son pocas las que han alcanzado tal uso.

“Ojalá fueran más. Así podríamos tener más claro de dónde venimos y quiénes somos”. Agrega que en países de Europa y Norteamérica existen numerosos sitios que albergaron a humanos grandiosos y ahora, tras su muerte, albergan las ideas.

“Ya estamos dando pasos para aterrizar nuestro sueño”, asegura la directora de la Casa de la Cultura de Sabaneta.

Los enumera: han formulado el proyecto y lo han incorporado al Plan de Desarrollo; han adelantado estudios de antecedentes; hicieron un sondeo entre entidades internacionales para darse cuenta cuáles aportarían recursos, y tienen cita con funcionarios del Consejo Nacional de Patrimonio para hablar del tema, en marzo próximo.

“Tengo confianza en que a finales de 2017 o principios de 2018 hayamos adquirido este Monumento Nacional para hacerle las reparaciones urgentes y que al final de esta Administración, en tres años, la tengamos restaurada”.

Tomado del Colombiano

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